Inauguración del Año de Sant Josep y del Año «Familia, Amoris laetitiae»


08 de marzo de 2021. 11:40h.

Celebración de la Eucaristía en la Catedral de Mallorca el 19 marzo 2021 a las 19h



Somos muchos los que aún recordamos con emoción y agradecimiento la última vez que tuvimos la oportunidad de reunirnos como familia de catequistas de nuestra Iglesia que peregrina en Mallorca. Fue con motivo del Encuentro de Catequistas que celebramos hace justo un año en Sencelles, villa natal de nuestra patrona, la Beata Francinaina Cirer. Bien poco podíamos imaginar entonces que, quince días más tarde, el mundo se pararía por completo dejando nuestras vidas en suspenso.

Por desgracia, la situación sanitaria que vivimos aún no nos permite retomar los encuentros masivos del modo en que nos gustaría. Pero, a pesar de ello, la comunidad cristiana aún puede seguir encontrándose cada domingo para celebrar la Eucaristía y dar gracias al Señor por todos los bienes que nos regala, incluso en un tiempo de gran desolación como el que vivimos.

En este sentido, el viernes día 19 de marzo, solemnidad de San José, nuestra diócesis quiere ofrecer a todos los fieles, y muy especialmente a los catequistas de niños, adolescentes y adultos, de itinerarios prematrimoniales y prebautismales, la posibilidad de encontrarse de nuevo alrededor de la Eucaristía con motivo de la inauguración del Año de san José y de la Familia. Un año jubilar, convocado por el Papa Francisco con la intención de ayudarnos a profundizar en la figura del padre legal de Jesús y a poner en valor la familia como "iglesia doméstica".

La celebración tendrá lugar en la Catedral, el mencionado día de San José, 19 de marzo, a las 19 h. Seguramente todos habréis recibido ya la carta que nuestro obispo, Mons. Sebastià Taltavull, nos ha dirigido invitándonos a participar.

Aprovechemos, pues, esta oportunidad para acercarnos a La Seu y celebrar unidos el inicio del Año de san José y de la Familia. Y roguemos a san José para que nos ayude a descubrir que, a pesar de las carencias y limitaciones que nos imponen las circunstancias o nuestra propia condición, todos somos valiosos a los ojos de Dios e imprescindibles en la historia de la salvación.


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