Domingo de Ramos 2021


29 de marzo de 2021. 12:00h.

La Catedral de Mallorca acogió el pasado día 28 la celebración del Domingo de Ramos.



Al inicio de la ceremonia, el obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull, bendijo las palmas y ramos de olivo. Después de la lectura de la Pasión del Señor, monseñor Taltavull comenzó su homilía con las siguientes palabras: "No resulta fácil dar unidad al comienzo de esta Semana Santa cuando en la liturgia de este domingo se mezclan dos realidades tan diversas como hablar de «pasión» en un momento en que tanta gente padece de muchas maneras a causa de la pandemia del coronavirus y a la vez hablar de «ramos»; de una parte, en el Evangelio, ambiente de tristeza, persecución, traición y muerte y, de la otra, ambiente de triunfo, de alegría, de entusiasmo, de aclamación. Hay una mezcla de muchos sentimientos, contrapuestos incluso, pero muy expresivos y que dan contenido a lo que en este primer día de semana santa vivimos y celebramos, sentimientos que en estos momentos también compartimos entre privaciones y medidas de prevención, y que deben fijarse en Jesús para ver también cómo Él lo vive".

"La sencillez de la narración evangélica de la Pasión nos orienta a encontrarnos con un Jesús que acepta el sentido redentor del sufrimiento e integra en su vida la decisión de dar esta respuesta definitiva, siempre movido por el amor. Por ello, hemos de acercarnos a Jesús con actitud creyente, identificándonos con Él en el esfuerzo de hacernos entender la voluntad del Padre y, también, identificándonos, como hace Él, con todos los que viven de manera similar la misma tragedia. Solo es posible abrir el corazón a la esperanza i a la vida de resucitados, si creemos que el camino que hay que seguir es el mismo que hizo Jesús y que hoy hemos escuchado con todo detalle en el relato de la Pasión. Más aún, cuando hemos escuchado de san Pablo que «Jesús, habiéndose hecho semejante a los hombres y comenzando a actuar como un hombre cualquiera, se abajó y se hizo obediente hasta aceptar la muerte y una muerte de cruz», tenemos la razón del secreto que ha de ser desvelado, que no será otro que el de su divinidad, puesta de manifiesto en su resurrección", explicó el pastor de la Diócesis.

Para finalizar la homilía, el prelado prosiguió: "La humildad es la respuesta, y el silencio, la gran revelación. Cuando alguien pretende anular a Dios, Dios calla. Es la gran lección de Jesús en su pasión, una lección que no acabamos de entender del todo porque nos cuesta aceptar la soledad de la cruz y el silencio que la rodea, cuando de hecho se transforman en la máxima revelación y en el grito más grande de la historia, porque queda puesta en evidencia la pretensión de eliminarlo y hacerlo desaparecer. Es la misma pretensión vivida a lo largo de la historia y que hoy se repite contra los seguidores de Jesús como en el primer día".

Antes de finalizar la eucaristía, monseñor Taltavull quiso mostrar su afecto a todos los que habían seguido la celebración e invitó a seguir las diferentes ceremonias de la Semana Santa, ya sea desde la televisión, streaming o cualquiera de las redes sociales. A hacerse presente ante los enfermos, en los hospitales, con los que se encuentran solos y los que necesitan una oleada de esperanza.

Por segundo año consecutivo no se pudo celebrar la tradicional procesión que transcurría entre el Palacio Episcopal y la Catedral, a causa de la pandemia del Covid-19.


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